Sobre perros, la mirada y el Deseo
Sólo perros, retratos de perros.
En uno de los textos mas clásicos de Jonh Berger, el autor se pregunta porqué miramos a los animales. Viendo este catálogo de almas menores la pregunta no es tal sino porqué dedicamos parte de nuestra vida compartiéndola con ellas.
¿Cuál es el porqué de esa simbiosis afectiva que aferra estrechamente al ser humano con ciertos animales y sobre todo con el perro?. Quizás es que nuestra desanimalización, nuestra desnaturalización progresiva nos ha dejado demasiado solos ante la evidencia de todo nuestro hábitat original.
Las normas del comportamiento humano se han fijado en el constante desapego de la naturaleza y sobre todo a través del objetivo de fijar elementos diferenciales que nos sitúen como entes más allá del resto de los seres vivos. En esta aventura humana inventamos un mundo propio, con unas pautas y unas constantes normalmente ajenas a nuestra propia esencia. Así, el mundo es interpretado e inventado constantemente. La naturaleza se convierte en paisaje, nuestra supervivencia en capital y nuestro rostro se convierte en retrato.
En estas obras de Amparo Garrido se personaliza a animales que viven ajenos a su imagen. El perro posa ajeno a cualquier tipo de estética que module su comportamiento. La naturalidad de la mirada presente en estos retratos traspasa nuestro entendimiento y es capaz de desnudar nuestro propio ego, pues en su peculiar evidencia reside la autenticidad de nuestra propias reglas.
El perro-hombre y el hombre-animal en estas imágenes mantienen un diálogo de sinceridad y de soledad. No es difícil reconocerse y llegar a la conclusión de que los hombres tratan de parecerse continuamente a los perros.
El abismo de estas miradas, la pureza de estos rostros, nos asustan y nos deja indefensos de valores ante la hipocresía de los propios valores específicamente humanos y al mismo tiempo, en cosas tan sencillas como la mirada de un perro puede residir la clave de lo falso y absurdo del comportamiento de nuestra especie.
Rafael Doctor Roncero
Primavera fotográfica
Barcelona 1998