De lo que no puedo hablar
La Faz del afuera
MUJERES Y PRIMATES. En el texto titulado Hago fotos porque necesito palabras, escrito especialmente para un cronista que no lo merece, Amparo Garrido (Valencia, 1962) describe con evidente apasionamiento sus experiencias con los cinco gorilas del Zoo de Madrid que protagonizan las perturbadoras fotografías de gran formato de esta exposición y el vídeo que las acompaña. Hay en aquél una referencia inquietante al libro de Carole Jahme Bellas y Bestias: el papel de las mujeres en los estudios sobre los primates, el cual repasa las vidas de Jane Goodall, Biruté Galdikas, Dian Fossey y otras científicas: “La gran pregunta que subyace en este texto es –dice la artista- ¿por qué casi el 70 por ciento de los primatólogos son mujeres? ¿Por qué la primatología es la única rama de las ciencias donde existe un mayor numero de mujeres que de hombres? ¿qué hay ahí que atrapa tanto a estas mujeres?”.
Recordamos -cuando se haya disipado la visión de Jessica Lange abrazada al gran dedo palpitante- que si bien Leroux, Cooper y Wallace eran hombres, La bella y la bestia es obra de madame Leprince de Beaumont (esposa, por cierto, del pintor Jean-Baptiste Leprince) y que la otra gran versión moderna del mito sigue siendo la de Mary Shelley, la cual tampoco tenía tras de si a un pequeño hombre; pero de existir tal fascinación atávica en la hembra humana (se atempera algo mi incipiente temblor al constatar que Desmond Morris no dice nada semejante en su levemente insustancial best seller La mujer desnuda), su estudio le correspondería al zoólogo –nunca al psicoanalista-, por lo que nada de he añadir.
OJOS INVERTIDOS. Interesan más las referencias a la inaudita Octava elegía de Duino, de Rilke, que empieza así: “Con todos los ojos ve la criatura lo abierto. Sólo están nuestros ojos como invertidos, por entero puestos como trampas a su alrededor, y en torno a su libre salida. Lo que afuera es lo sabemos tan sólo por un rostro de animal; pues ya al niño reciente lo volvemos y forzamos a que vea hacia atrás conformación, no lo abierto, que es tan profundo en cara de animal. Libre de muerte”. Versos estos -el poema completo debería presidir esta galería de retratos de la Bestia- que nos confrontan con la paradoja irresoluble que nos ocupa y que en vano sigue reclamando palabras. Por eso en esta exposición todo es esencialmente ambiguo (la ambigüedad es como el recurso al díptico, característico de Amparo Garrido, Premio ABC de Fotografía 2001 y autora, desde 2000, de varias series inapelables): ni en las fotografías -en las que el animal adopta graciosas poses humanas y aún femeninas-, ni en el vídeo- donde aparecen bella y bestia frente a frente siendo, paradójicamente, la segunda quien imita la serena expresión y el extraño ensimismamiento del gran simio- se afirma nada, pero surgen infinidad de mudas preguntas que lamentablemente, tampoco yo soy capaz de traducir a palabras.
Javier Rubio Nomblot
Diciembre 2006
ABCD