Cien fotógrafos españoles
Del libro "100 fotógrafos españoles", Editorial EXIT.
Las diferentes series que hasta ahora ha ido construyendo Garrido, con calma y profundizando en cada una, hablan siempre de todo aquello que rodeándonos desde nuestro mas cercano entorno nos define individual y colectivamente. Individuos que forman círculos concretos que a su vez estructuran la sociedad actual. Siempre de una manera oblicua y con la casi absoluta ausencia de la presencia humana, se va construyendo una realidad simbólica que inevitablemente reconocemos y de la que nos sentimos parte.
Su primera serie, Perros (1998), es una galería de retratos de perros de todas las razas, en primeros planos, que nos ofrecen nuestro doble, no solo por aquello de que el perro y su dueño trazan líneas de afinidades electivas, sino porque en la mirada ausente, ajena al momento que están protagonizando, nos reflejamos en un diálogo de soledad y sinceridad. El perro posa ajeno a todo lo que significa un retrato, una obra de arte, y con su actitud traspasa y cuestiona nuestro entendimiento.
En su segunda serie, Ventanas papeles y el Hombre del Saco (2000), aparecen ya más claramente, algunos de los indicios que nos llevarán hasta sus trabajos mas recientes, como es el entorno cotidiano de nuestras casas, la decoración (en este caso el dormitorio y el papel pintado de las paredes), unida a una narración onírica que habla nuevamente de nuestra soledad y aislamiento. En el 2001 inicia la serie Vacaciones en el mar, que en forma de dípticos plantea un dialogo entre el mar y los edificios que pueblan nuestras costas. La colmena y el paisaje, nuevamente una soledad fundada en la aglomeración y el aislamiento.
Pero a partir de este momento hay que remarcar las características estéticas persónales, desarrolladas paso a paso, que nos enfrentan a un trabajo que no descarta el equilibrio entre la critica social y la belleza, siempre apoyándose la una en la otra y utilizando muy adecuadamente las estrategias de la imagen fotográfica. En su último trabajo, Una casa es un texto (2004), la imagen de una habitación de la casa de algún conocido, personas de mediana edad y clase social media, sirve para personalizar diferentes formas de ser y de vivir.
Vuelve a presentarnos la idea de la ventana, como entrada en una intimidad ajena, en este caso, la mirada del fotógrafo que ofrece una ventana al espectador se cierra en la pantalla del televisor, siempre encendido, en cada una de estas habitaciones, prolongando nuestra mirada hacia otros mundos comunes y a la vez ajenos, paradigma de la soledad en la sociedad actual.
Rosa Olivares
100 fotógrafos españoles
Editorial EXIT